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Título: Contrato con Dios Guión y dibujo: Will Eisner Editorial: Norma Editorial Publicada en 1978 cuando Eisner ya había superado los 60 años, narra varias historias de gente que vive en la Avenida Dropsie, un barrio del Bronx de Nueva York, durante los años 30. Está considerada la primera "novela gráfica" de EEUU, término acuñado por el mismo Eisner y que viene a ser el equivalente americano del álbum europeo (hasta entonces los comics en EEUU se creaban únicamente para publicarse como tira de prensa o en comic-book con grapa). Es un libro, conformado por cuatro historias diferentes ambientadas en la ciudad de Nueva York, de tono pesimista, oscuro, triste, húmedo… trasladadas al papel con la destreza gráfica y narrativa que caracteriza a su autor. La acción está ambientada en la época de la Depresión post-crack del 29, con una Gran Manzana de atmósfera sombría y lúgubre, violenta, y poblada por perdedores con ansias de prosperidad. Algunas de sus historias podían ser inspiradas, someramente, por las propias vivencias de su célebre dibujante y guionista. El propio Eisner dijo: "[...] mi verdadero interés es contar la lucha cotidiana de esa gente por sobrevivir. Esa lucha es, para mí, el más real y más excitante drama que existe." Así, la primera, recoge la ilusión de un inmigrante judío ruso (los padres de Eisner eran inmigrantes judíos) que deja su país para intentar alcanzar el sueño americano. Su comportamiento está lleno de bonhomía hasta que el contrato que ha realizado con Dios queda roto tras un acontecimiento que cree que es injusto. Resulta sobrecogedora la ambientación lluviosa, lastimera, quejosa… con una crítica al materialismo y a la usura, al contraste de clases. En la segunda un cantante callejero llama la atención artística, y especialmente sexual, de una antigua diva. La violencia manifestada es cruda y significativa de las tensiones en ambientes deprimentes y carentes de medios económicos. La tercera historia se centra en un agresivo administrador de un edificio humilde frustrado sexualmente y utilizado cruelmente por una lolita. El libro, alejado un tanto del escenario neoyorquino, finaliza con un agridulce y veraniego retablo de juego sexual, pérdida de inocencia y ambiciones profesionales y sociales. En definitiva, un título imprescindible en la biblioteca de cualquier amante del noveno arte. Como comprobará el lector, el cómic no se presenta en el típico blanco y negro, sino en blanco y marrón. Este color le proporciona un toque distintivo a la obra y cierta calidez a la lectura, pero su elección no se debe a ningún recurso narrativo. Eisner se decanta por el marrón porque a él, con mucha frecuencia, las imágenes, las ideas o inspiraciones para sus historias se le presentan en la mente en este color… |