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Título: Delta 99 Guión y dibujo: Carlos Giménez Editorial: Glenat Delta 99 es un cómic de ciencia ficción que aportó una importante renovación a la historieta española. [...] Los personajes iban vestidos a la moda del momento, melenas, pantalones acampanados, camisas floreadas, minifaldas y atrezzos apropiados para caracterizar a determinados grupos sociales. Y aunque Carlos no había alcanzado todavía la madurez creativa que le convertiría en uno de los grandes maestros del cómic mundial, estaba a punto de conseguirlo. Delta99 ocupa un lugar destacado, como piedra básica en los orígenes de la obra total de Carlos Giménez. Comentario de Carlos Giménez en su web (www.carlosgimenez.com) DELTA 99, como el lector enseguida percibirá, es una obra de juventud. Está realizada por un dibujante que empezaba a serlo y que suplía su falta de talento y experiencia con grandes dosis de entusiasmo y dedicación. El principal acierto de DELTA 99, desde el punto de vista gráfico, quizá sea el hecho de que quise dotar al héroe tradicional del tebeo de aventuras de los atributos del personaje de romance. Es decir, chico intencionadamente guapo -aunque algunas veces no lo consiguiera-, pelo largo -inusual en aquella época en los tebeos de aventuras-, camisas de flores, chaquetas entalladas... Y por lo que se refiere a los personajes femeninos, peinados sofisticados, vestidos estampados, minifaldas, etc. Era la primera herencia de los Beatles. Sepa el lector que en aquella época -los primeros setenta- nosotros, los dibujantes jóvenes (Adolfo Usero, Suso, Maroto, etc.), estábamos inmersos en el influjo hippy, intentando desesperadamente hacer el amor en lugar de la guerra y mantener el pelo largo sin tener que pelearnos cada mañana y cada tarde con todos los "machos" a los que irritaban profundamente nuestros aires de libertad. Los primeros cuadernos de esta serie fueron realizados en La Floresta, un estudio en plan comuna que compartíamos entre varios dibujantes viviendo a nuestro aire, dejándonos crecer el pelo y las barbas, haciendo largas sesiones de lectura, recitales de poesía, discusiones políticas -nuestras primeras y profundas discusiones políticas-, sesiones de espiritismo, todo tipo de juegos y declaraciones de principios. En aquellos apretados y densos días, aprendíamos no solamente a ser dibujantes, sino también a ser hombres. Sólo espero que el lector de hoy juzgue con benevolencia el trabajo, no por ilusionado excelente, de ese joven y romántico principiante que fui. |