Título: Fun Home: Una familia tragicómica

Guión y dibujo: Alison Bechdel

Editorial: Reservoir Books

La obra “Fun Home”, subtitulada como “Una familia tragicómica”, constituye la materialización gráfica de la memoria de la autora, Alison Bechdel sobre su infancia y juventud en el entorno rural de la Pennsylvania (USA) más profunda, haciendo especial hincapié en la complicada relación que la une a su padre. Algunos temas tratados en este cómic son: el confuso despertar sexual, el suicidio, la homosexualidad, los roles familiares y el importante papel desempeñado por la literatura en el entendimiento del comportamiento humano. La obra ha generado controversia (al ser retirado el cómic de una biblioteca pública de Missouri durante cinco meses debido a las quejas de los residentes locales) así como el interés unánime de la crítica tanto norteamericana como europea.

Bechdel elabora el material desde la reflexión y aporta una potente carga literaria que no elude la emoción, pero que tiende a diseccionarla antes y ofrecerla sobre la página así, abierta, el corazón palpitante aún, pero minuciosamente troceada y con múltiples notas a pie de página.

La autora sabe que la memoria trabaja de maneras impredecibles, que edita y falsea, que no respeta líneas narrativas ni continuidades lógicas, que salta de un recuerdo a otro por motivos misteriosos, y respeta esa estructura en su libro para presentarnos el recuerdo de su experiencia vital desde multitud de perspectivas. En la obra no se limita a hablarnos sobre la relación con su padre, ni sobre su reacción ante su muerte. Está, además, su propio despertar sexual y la asunción de su identidad y de su lesbianismo. Está la minuciosa reconstrucción de su infancia, del escenario gótico y casi cómico en el que se desarrolló (esa mansión restaurada en la que su familia vivía y en la que el padre atendía su negocio de pompas fúnebres). Está el relato del amor que sus padres le inculcaron por todo lo que fuera creativo, la naturalidad con que en cada página aparece alguien de la familia leyendo, las constantes referencias literarias que vertebran el relato.

Y está la belleza de un relato engarzado con pulso firme y un exquisito cuidado por los detalles, un relato en el que se reconoce una voz personal que no renuncia a la emoción y que conoce las herramientas de su oficio, una voz (una mirada) que desde el primer momento se adueña del relato y nos conduce de la mano sin dejar que nos planteemos minucias de estilo o de elección de encuadre, una voz hipnótica y emocionante.

El resultado es una gran obra que permite lecturas múltiples, una obra con gran cantidad de facetas entre las cuales destaca la pasión por la lectura. Desde que abrimos el libro, desde la primera viñeta, hay un personaje con un libro abierto. Prácticamente en cada página encontraremos a alguien leyendo. En primer plano, en segundo plano; participando de la acción o no, pero siempre con un libro en las manos. Y, a medida que vamos leyendo, vamos comprendiendo que es algo más que una pose o la reivindicación de la lectura. El propio espíritu de lo que vamos leyendo es la literatura. A medida que avanzamos, Bechdel nos va descubriendo su mayor y mayor dependencia de la literatura y, a la vez, descubrimos que esos libros empiezan a tomar protagonismo, hasta que, casi sin darnos cuenta, son los vehículos de los pensamientos de la autora. En un momento dado, la autora comienza a reescribir su vida en referencia a libros que marcaron su vida, y va entendiendo que su influencia ha sido algo más que filosófica, que forman parte de su vida. Scott Fitzgerald, Colette, Camus, incluso Tolkien, van convirtiéndose en los verdaderos escritores de la vida de Bechdel. Para la autora, nuestras vidas no dejan de ser un rompecabezas de párrafos que ya han sido escritos. Como si de un volumen de la Biblioteca de Babel se tratara, nuestro destino ya está marcado. Y así, vemos como el suicidio del padre de Bechdel no es más que leer a Camus, que el descubrimiento de la sexualidad de la autora está en las páginas de Colette o que la relación entre sus padres no deja de ser una versión actualizada de El marido ideal de Wilde.

Su diario, que nos acompaña por toda la historia como una voz en off que permite reflexionar a la autora, se convierte en el resultado de un cúmulo de referencias literarias. La literatura no imita a la vida: la literatura es la vida.

En Fun Home no hay análisis freudianos sobre familias disfuncionales ni melodramas exagerados sobre infancias tristes. Hay reflexión y sinceridad. Toneladas que contagian al lector y que le acompañan en este viaje en el que la autora intenta entenderse a sí misma y nos descubre, en ese camino, su vida, su padre y la literatura.