|
Título: Mi vida mal dibujada Guión y dibujo: Gipi Editorial: SinSentido
Gipi nos cuenta su vida. Entre viajes reales y psicodélicos, problemas de salud y médicos fetichistas, uno de los mejores autores de cómic se nos muestra como nunca lo había hecho, alternando color y blanco y negro, cotidianidad y fantasía en una narración intensa, fluida y emocionante que se mantiene en equilibrio entre el drama y la comedia, desplegando una gran riqueza de registros tanto en el dibujo como en la escritura. Mi vida mal dibujada es una prueba más de la madurez de un gran artista. Crítica No hay un esquema o planteamiento narrativo al uso, pero si unas ganas terribles de explicar todos sus recuerdos más tortuosos. Y aunque es lógico pensar que un relato basado en la en la memoria debería seguir un plan trazado y bien estructurado todo indica que en este caso Gipi se ha lanzado al vacío sin trazar ese plan; esto es a pelo y sin red. La cosa le ha funcionado porqué el tebeo funciona bien, además en plan trotón y no pierde fuelle, exceptuando los momentos en los que aflora el Gipi con dejes existencialista más propios de un adolescente condescendiente consigo mismo.- 13 millones de naves
Comentarios de la tertulia "YamaguchiComic": Mariano: Pues el de Gipi que sepas que me encantó. Mi vida mal contada sí que lo recuerdo y me pareció buenísimo. Puede que el último cómic que me llegó. Está atravesado por la sinceridad. Hay miedos, y hay mucha verdad en ese cómic. Muy bueno Gipi. Mariví Lo había leído al poco de traerlo como novedad a Yamaguchi, pero... a lo que iba: lo ojeé pensando que no lo había leído, así que me lo llevé, aún sabiendo que no puedo acudir a la tertulia, pero ya sabéis (o al menos intuís) que me llevan los demonios si habláis de un cómic que no he leído y desveláis cualquier posible intriga... etc que pudiese tener. Total, que cuando me puse a leerlo, me sonaba vagamente familiar, era muy curioso, como un "dejá vu", reconocía personajes y situaciones pero no podía predecir cómo iba a evolucionar la historia y así seguí durante todo el cómic, como reencontrándome con un conocido lejano al que hace mucho que no ves y que debes ir concretando entre los dos cuando cómo y dónde coincidisteis, en qué fiesta o lugar compartimos un rato agradable ya que si algo perduraba era la sensación de que el encuentro así había sido. Y al acabar volví a reconocer que me había gustado y mucho, que incluso la historia de los piratas es imprescindible (aquí si o si hay que leérsela). –Mariví se refiere a la historia de piratas que aparece en Wathcmen - Lo que tal vez me vuelva a pasar (espero que no, porque una 2ª vez sería preocupante) es que al haberla leído de tirón y nada más acabar, empezar con otra, no se me haya grabado correctamente en el disco duro, ese que de vez en cuando hay que resetear/limpiar para hacer sitio y que elimina los "temporales". Me gusta cómo te lleva sin darte cuenta del subconsciente-consciente/interpretado a la realidad, cómo engrandece tontadas, esas que cualquier otro descartaría y cómo acaba cerrando la historia con la que ha empezado, la cual llega un momento en que has olvidado y a no ser porque él mismo la retoma, ni me acordaría, de lo interesante que me ha parecido el desarrollo. Cómo intenta reconciliarse/justificar su actitud de niño ante el ataque a su hermana, cómo su infancia y adolescencia estuvieron marcadas y determinadas por su círculo social y que tuvo consecuencias que le han llevado a actuar de determinada manera siendo adulto. Me preocupa no saber que fue de "chute" después de la fiesta, a donde se marchó con las gafas de bucear, en pelotas y tras haber salvado a un amigo de suicidarse (quiero pensar que corto con todo aquello), el "chute" me caía bien. Y me parece un puntazo divertido cuando está contando la historia del chico de las bailarinas en pies peludos, que es un momento serio sobre los prejuicios y el valor y cómo le pone el punto de humor con las reacciones de su confidente/médico fetichista. Está claro que no me reconozco en el personaje porque probablemente entonces no lo habría olvidado, lo cual me lleva a pensar que si no olvido otras que también he leído de tirón y sin darles tiempo de reposar en el cabeza será... porque ¿¿¿¿de alguna manera en algo me identifico???? Miedo me da la respuesta si pienso en el capitán Torrezno, una de mis grabadas a fuego. Al menos no recuerdo la "perra de las galaxias", algo es algo...uffff. Dani Sin embargo, entre escena y escena, siempre hay tiempo para leer, sobre todo si es Gipi. Ya de base recordaba yo con cariño aquellas historias sobre la guerra, que por cierto tardé tiempo en reconocer de qué guerra hablábamos, y sin duda me pilló por sorpresa este "Mi vida mal dibujada". Aunque no he entendido ni la mitad (como tengo que reconocer me sucede a menudo, o así me lo parece), ha sido francamente agradable de leer. Esas maravillosas imágenes, ese vocabulario refinado y elegante (sin escatimar palabros como "bujarra" o "encular", ni otros muchos del mundo de la droga), ese glamour que destila... Simplemente sublime. Brillante. Esa habilidad para convencer al lector, para lograr que no empiece a considerar al autor como un psicópata multipolar con trastorno de personalidad y dudas sobre la identidad sexual, pero aun así logrando no parecer el típico pedante a lo Moore... Simplemente maravilloso. Ese magnífico cuento sobre piratas, tan agradable y correcto, delicioso. Una perfección en el mundo del cómic. Desde luego, es un fumetto (el vocablo le viene que ni pintado) que hay que leer al menos una vez en la vida. Lo de leerlo más, ya queda a gusto de la salud mental del consumidor ;) (PD: soy así de sarcástico al natural. Pero aunque parezca sarcasmo con intención de atacar al cómic, es sarcasmo para alabar lo descaradamente "políticamente correcto" que es. Vamos, que me ha encantado) Xabi Luna De los tres cómics, el que más me gustó el de Gipi. Dónde la historia de los piratas no sobra como en Watchmen, y donde da una nota de color a la forma original de contar su historia mal dibujada. La narración caótica me recuerda a mi cabeza, no a la parte exterior de formas irregulares sino al laberinto que hay dentro, aún por explorar. |