Joann Sfar

Joann Sfar (Niza, 1971) es un dibujante y guionista de cómic, conocido especialmente por ser co-escritor de los numerosos álbumes de la serie La Mazmorra y por ser autor de la serie El gato del rabino.

Licenciado en Filosofía en Niza, Sfar completa su formación en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París, entrando en el estudio de Pierre Carron. Tal y como explica en sus Carnets, las clases de morfología de Jean-François Debord le marcaron especialmente en aquel periodo.

La introducción de Sfar en el mundo del cómic se produce por dos vías totalmente diferentes, pero simultáneas. Por un lado, encuentra trabajo como guionista en la editorial Delcourt, donde demuestra un gusto formidable a la hora de narrar. Por el otro, escribe y dibuja obras para la editorial de cómic independiente L’Association, donde explica historias menos convencionales con un dibujo aparentemente desenvuelto, más interesado en la narración espontánea que en malgastar la energía de la inspiración realizando “dibujos bonitos”.

Sfar se rodea de artistas gráficos de la prensa de humor como Ronald Searle, Sempé y su admirado Quentin Blake; el ilustrador de los cuentos de Roald Dahl. Por otro lado, Sfar se reivindica como un heredero de la obra de Hugo Pratt.

Erudito, interesado en diversas culturas e ideas, Joann Sfar ha desarrollado en apenas diez años una obra sorprendentemente extensa y atractiva que ha llamado la atención de lectores ajenos al cómic tradicional.

La palabra clave de la obra de Sfar es sin duda “familia”. No conoció a su madre el tiempo suficiente como para tener recuerdos de ella y muchos afirman que sus personajes femeninos tienen ecos de esa madre “fantasma”. Su padre, un abogado famoso, parece ser alguien particular.

A fecha de hoy, Sfar tiene dos familias en el mundo del cómic: La primera, la que forman sus personajes, que suelen saltar de serie en serie, en la línea de los cómics de Osamu Tezuka. La segunda, la que ha establecido con sus colaboraciones con diversos historietistas. A Sfar le encanta trabajar con otros, algo que evidencia la serie La Mazmorra o sus proyectos de edición en Bréal Jeunesse.

En la opinión de algunos, la serie Isaac El Pirata de Christophe Blain es un retrato fantasmagórico de Joann Sfar (relaciones padre-hijo, judaísmo) y del propio Blain (viajes, marina).

La obra de Sfar va por libre, de un modo talentosamente autosuficiente, con una unidad que sólo se puede encontrar en las preocupaciones personales del autor: la virilidad, la feminidad, Dios, el arte, la política, la historia, la filosofía, la literatura, el cine, las culturas de los países que visita, la música...

En el año 2010 inicia su carrera como director cinematográfico con dos proyectos: Serge Gainsbourg, vie héroïque, biopic sobre el cantante Serge Gainsbourg,1 2 y llevando a la pantalla su obra El Gato del Rabino

 

Enlaces/obras:

El minúsculo mosquetero

El gato del rabino

Profesor Bell

París-Londres

 

Comentarios sobre la obra de Sfar que se realizaron en la tertulia YamaguchiComic:

Jesús García Salguero

El habitual resumen de la tertulia, sujeto a mejoras por las y los presentes...

Por fin dedicamos una sesión a Sfar, propuesta por Mariano hace ya dos años. Y descubrimos que: cada vez es más pintor y menos dibujante; es capaz de saltarse cualquier perspectiva o lógica para mostrar lo que quiere; todos sus personajes varones son triunfadores y conquistadores y las mujeres objeto permanente de deseo; lo que quiere decir adquiere más fuerza cuando habla a través de los animales; mezcla con acierto humor, reflexiones filosóficas y absurdo (quizá todo sea lo mismo)... Y que mantiene sospechosas conexiones con Alan Moore, pese a quien pese.

El minúsculo mosquetero y El gato del rabino fueron las obras más comentadas, aunque también hubo referencias al Profesor Bell y, en este caso no muy positivas, a París-Londres.

Aprovecho un ratillo para enviaros un par de webs con información sobre Sfar, el autor al que dedicamos la tertulia del miércoles 17 de febrero; incluyen bastantes páginas de sus obras:
Página oficial (permite acceder a la versión anterior, con bastantes más cosas):

http://www.toujoursverslouest.org/joannsfar/

Página no oficial, pero también con mucha información:

http://www.joannsfar.fr

Mariví López

El resumen muy bien, pero matizaría que las mujeres son objeto del deseo continuo pero no como personajes pasivos que se dejan amar, sino que generalmente son ellas quienes manejan la historia (en el nº 1 del minúsculo mosquetero esto está reflejado magistralmente en cuanto comienza el cómic y conoce a la primera mujer) lo cual refleja la gran admiración que el autor tiene por el género femenino puesto que en sus personajes masculinos, la felicidad y la victoria siempre está depende de lo que la mujer decida hacer al respecto, de que ellas les hagan caso y les permitan amarlas.

Mariano Nuño

"Gracias a las bondades del buscador del Gmail os puedo aburrir dos veces, o incluso más con un mismo texto. Esto es lo que en sus días, cuando me acordaba muy muy bien, dije innecesariamente sobre Sfar. No sé si valdrá de algo pero ahí queda:"
 
"Además y bajo la actividad inductora de Lorena, me sumergí incautamente en las historias del Minúsculo Mosquetero, delirante historia en la que Sfar lleva a la lógica y a la razón a un callejón oscuro para maniatarlas y hacer con ellas lo que le da la gana. Y lo que a Sfar le da la gana de hacer es reírse de todo construyendo al personaje que todos queremos ser. Un héroe donjuanesco que ignora cualquier cosa que no sea el amor, y que rehúye casi toda actividad que no desemboque en una sana sesión de lujuria (filosófica, anátomica,artística o etnológica pero ante todo lujuriosa).Un mundo lleno de mujeres igualitas a las que todos nos encontramos por nuestras calles, tan inteligentes como ansiosas por mostrarnos y ofrecernos sus insuperables encantos carnales. ¡La vida misma!  Sfar logra, haciendo lo que muchos solemos; el tonto, un producto curiosamente interesante y divertido, con el agravante claro de que se nota que el autor se lo ha pasado tan bien o incluso mejor que tú. (¡¡Qué cabronazo el Sfar y sobre todo qué cabronazo el Pequeño Mosquetero!!)"
 
"París Londres es uno de esos cómics que hace Sfar una tarde que ha llegado pronto a una cita y su amigo llega tarde y entonces sfar saca en la cafetería unas cuartillas y se pone y la lía, y hace unos garabatos, se caga en la lógica, y al final acaba hablando de lo único que nos interesa a todos, de sexo, de dios y del amor, Por ese orden.

Este cómic es de lo más flojo que he leído de Sfar. Este cómic es cojonudo y como todo lo que hace Sfar, humillantemente genial. De todos modos no recuerdo, ni por asomo, ninguna manifestación artística en que figure una violación masiva de marineros, que son asediados por una violenta horda de mujeres hambrientas de sexo, que me haya disgustado ni un poco.

El protagonista se esconde en una serpiente y allí como es natural, se encuentra con una mujer acróbata y muda. Y así sucesivamente... Bueno, os dejo, que me voy en el  batiscafo que tengo atracado en  la taza de water porque he medio quedado para salir  con el monstruo del Lago Ness para echarnos unos cacharros.Ciao"
 
"-Vale, ya sé que si habéis leído algo del tipo ya lo sabéis, pero es que yo soy mucho de sobreabundar, de reincidir, de circundar las ideas....

-Vamos de lo que se viene conociendo como aburrir ¿no?

-Bueno vale, eso también. Pero a lo que iba. Sfar es un genio, primero por lo prolífico. A Sfar le sale la producción creativa por las orejas. Sfar es que se sopla los mocos y le sale el en kleenex un story board de un best seller. Cómo es Sfar. Sfar yo creo que no va al cine, ni a comprar el pan ni nada, se queda todo el día delante del escritorio, dando a luz cómics como una parturienta con epilepsia. La lista de la compra se la hace a la asistenta aviñetada, y luego la remienda y la mete en uno de los cómics que debe tener entre manos. (Y yo creo que entre pies también)

Luego Sfar es genial, pues... joder, pues por lo genial que es, que tampoco hace falta que os lo explique todo, que luego parece que escribo mails sobre cómics como si supiera de cómics (o como si supiera de algo) y esto tampoco es.

La cuestión que concluimos que Sfar es un artista prolífico y genial. ¿Acaba ahí la cosa? Ni de coña acaba ahí la cosa, porque Sfar, admitámoslo cuanto antes, es además un cerdo, ¿O no es Sfar un cerdo? Pues sí que lo es, y bastante. Y es que los cómics de Sfar transpiran erotismo por los cuatro costadicos. Pero un erotismo, no como el de Lost Girls, ese erotismo de madres superioras, que de tan inocuo se hace entrañable. No, no. Este es un erotismo espontáneo, que sin darse importancia a sí mismo, mancha y traspasa, y desde luego que no empalaga. Raro es que ninguna fémina no haya dado la voz de alarma ante el falocentrismo que acusan las obras del francés. Los héroes de Sfar destacan por ese feliz tránsito que les hace circular de la pedantería más ampulosa , a sacarse, sin solución de continuidad, el badajo (con perdón) para trajinarse lo que tienen delante. Claro que tú y yo queremos ser personajes de Sfar; yo por lo de ser pedantes y tú por lo otro, por supuesto.

En definitiva que Sfar es un artista, prolífico, genial y un cerdo. A un artista yo creo que no se le puede pedir más si ya es prolífico y genial y un cerdo, como no sea pedirle que te traiga el desayuno a la cama, o directamente, si es el caso, que se meta en la cama contigo.

Sinopsis optimizada. Pascin es un pintor búlgaro. Está en París, casi siempre, y a veces está contento y otras no. A veces liga, y muy pocas no. En el cómic le van pasando cosas y siempre es muy listo, y muy a su bola. Sfar se lo pasa bien, y Pascin, y yo creo que si tú te lo lees también."

Anica

Curiosísimo. Anoche leyendo Sfar pensé: "Las mujeres estamos tan acostumbradas a ver representaciones de nosotras hechas por hombres que no me extraña que sintamos un trasfondo de frustración: frustración por no alcanzar esa idea de mujer, o peor aún, por alcanzarla."

¡¡Viva nosotros!!

Angélica

No me apetece hacer apología de género. Simplemente se habla de personajes. Un personaje no retrata a las personas. Los hombres hablan de las mujeres y las mujeres de los hombres. Nos apoyamos en clichés para defendernos en la vida porque no podemos conocerlo todo, incluso a nosotros mismos nos aplicamos esos clichés porque tampoco nos conocemos lo suficiente.

Yo tengo otros dos (enlaces sobre Sfar): Pascin

http://www.entrecomics.com/?p=71 

y La Java Bleu, por si os quedáis con ganas de más jejeje. El último os lo copio todo para que flipéis con el color: las bondades de Pascín, el grueso libro con que Ponent Mon ha editado los primeros seis volúmenes franceses de las andanzas de Pascín.

La Java Bleue es el séptimo y último tomo (por tanto, no busquen más: seis editados en un señor libroco, y un último libro, este, que roza lo exquisito como objeto). Bien, a lo dicho entonces cabe añadir que si antes los titubeos y las genialidades campaban a sus gozosas anchas, en La Java sólo hay aciertos. El tono es perfecto, equilibrado, pero participando aún de esa vital sensación del libre gozo de lo espontáneo. La historia se enriquece, así como la figura del pintor, con nuevos matices como el paisaje idílico de Java y, lo más increíble en un sátiro como él, el enamorarse de una mujer.

Y, en fin, el empleo de un colorido directo, que bebe del fauvismo, del impresionismo e incluso del expresionismo, vuelve a revelar que bajo los trazos nerviosos de Sfar tenemos a un artista inmenso, ya no sólo por su mundo, ese que transpira cada una de sus muchas obras, sino igualmente por un dominio de las artes gráficas, del dibujo, del color, de la planificación, que lo ponen otra vez en la cumbre y entre mis lecturas