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Jiro Taniguchi Jiro Taniguchi es un dibujante de manga nacido el 14 de agosto de 1947 en la prefectura de Tottori (Japón). Empezó a trabajar como asistente del dibujante Kyota Ishikawa. Debutó en el mundo del manga con Kareta Heya (La habitación ronca), publicado en 1970 en la revista Young Comic. De 1976 a 1979 publicó, junto con el guionista Natsuo Sekigawa, Ciudad sin defensa, El viento del oeste es blanco y Lindo 3. De 1984 a 1991, Taniguchi y Sekigawa produjeron los cinco volúmenes de Botchan no Jidai (La época de Botchan). En los años 1990 creó varias obras entre las que se encuentran Aruku Hito, Chichi no koyomi (El almanaque de mi padre) y Keyaki no ki. En 2001 creó la serie Ícaro a partir de textos de Moebius. Taniguchi ha ganado varios premios por su trabajo. Entre otros, el premio Tezuka por Botchan no Jidai, el premio Shogakukan por Inu wo kau (Tener un perro), y en 2003 el Alph'Art del mejor guión en el Festival Internacional de Cómics de Angoulême (Francia) por Harukana machi-e (Barrio lejano), por el que también ha obtenido el premio a la mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona de 2004. Sus obras se han traducido a varios idiomas. Se han publicado en español historias como El almanaque de mi padre, Crónicas del viento, El Olmo del Cáucaso, Tierra de Sueños, Barrio Lejano y un largo etc. Obras
Comentarios a la obra de Jiro Taniguchi realizados en la tertulia monográfica sobre el autor que se celebró en La Biblioteca Yamaguchi el viernes 16 de octubre de 2009: Xabier Luna Y después de un día de ruido cuando ya no sabes como se relaja uno, abrí una página, por empezar la primera y dejé la luz encendida, hasta llegar a la última y tranquilizarme un rato. Quizá no es un a medicina que haya que tomar a menudo y sobre todo con frecuencia, pero en pequeñas dosis no está nada mal contemplar los dibujos y sus historias. Los dos lentos en sus trazos y reflexivos en la proyección que dejan en su lectura. Recomendable leer a Taniguchi, a Jiro, (Yiro, Siro, Giro, lo que cada uno quiera y sienta) pero un poco de paz ya sea autobiográfica, lenta, repetitiva o lo que queráis, un poco de paz y contemplación, y aprender a observar las cosas y darte cuenta de lo que te rodea, no le viene mal a nadie. José Luis Asensio Yo me lei la montaña magica y el almanaque de mi padre. Uxue A mí me gustó como lectura cómoda, más Barrio lejano que el almanaque. Me parece curioso para entender algunas cosas de la sociedad nipona (por ejemplo cómo se celebran los funerales y me llamo mucho la atención qua la familia y amigos estuvieran presentes Jesús García Salguero Supongo que tengo una visión parcial de Taniguchi, porque sólo he leído Barrio Lejano, El almanaque de mi padre y El caminante. Creo que las tres tienen un elemento en común, como si el autor intentara transmitir la misma idea: que en muchas ocasiones encontramos la solución no en el resultado que estábamos buscando, sino en lo que descubrimos y no esperábamos por el camino. En Barrio Lejano el hijo puede hacer cambios en su propia vida no cuando evita que su padre se vaya, sino cuando puede conocerle mejor; en El almanaque de mi padre la visión de la familia cambia y el padre, de nuevo, deja de ser culpabilizado; El caminante se construye en torno a pequeños hallazgos. En lo técnico, sé que es algo habitual en los manga, pero me encantan las transiciones aspecto a aspecto (que dice Scott McCloud) dentro de una misma escena, esos cambios de punto de vista. Mariví López Andar y pararse, observar y escuchar, llorar y reir...presente y pasado...¿importa? Las historias de Taniguchi que he disfrutado son por orden cronológico: Barrio Lejano, El caminante y El almanaque de mi padre y con la que me he aburrido es La montaña mágica. Por lo tanto añado: disfrutar y aburrirse y... si que importa; Taniguchi no te lleva a una 5ª dimension sino que te hace descubrir la 1, y la -1, el presente, pero sobre todo el pasado; es volver a mirar hacia atrás y descubrir montones de detalles que estaban ahí, que pasaron delante de tus narices y que no supiste ver y fueron precisamnete esos momentos "invisibles" los que marcaron el rumbo de tu vida presente. La pregunta es: ¿habrías actuado de otra manera o precisamente no quisiste verlos para no tener que intervenir? ¿Volverias a la adolescencia para declararte a tu amor platónico o prefieres que siga siendo tan perfecto como lo recuerdas precisamente por ser platónico? ¿Las relaciones con tus padres son como son porque no supiste/quisiste actuar de otra manera o realmente lo que importa es darse cuenta de ello y en el presente corregir lo que hicimos mal en el pasado para que cambie en el futuro? La conclusión que saco con su lectura es "disfruta del presente": pasea, párate, observa ,escucha, llora y riete (sobre todo esto último) porque lo pasado pasado está y el futuro lo marca el presente y por lo tanto disfruta, cuanto más mejor y abúrrete pero cuanto menos ....mejor. Y camina por tu barrio que no queda tan lejano de la tienda de almanaques de tu padre. Mariano Las cigüeñas y su perfil escultórico, con ínfulas de paciencia eterna.(Cuando están claro) Una ofensa para el hombre. Como un marca de agua a través de los siglos, diría, inmutable. Irritante que no tengan reloj las cigüeñas. En Taniguchi hay un acierto, que es perseverar en el trazo. Persevera también en congelar la viñeta, y se pretende hacer escarcha del momento, en su paso más pastoso, pero liviano, claro. Tanigochi liquida el tiempo. Falso, no lo liquida pero hace cenizas de él. El paso de tiempo que es el problema seminal del mundo; como se sabe los males son más males más tarde. Sólo se postergan o se reemplazan por otros peores. El pasado es mejor porque ya está construido (Azúa), pero eso no es que el pasado sea bueno. Y el futuro es un fantasma con los bolsillos vacíos (Vila-Matas). Como si sólo quedara el presente. Y en Tanigochi los segundos quieren ser campanadas que repican a duelo de la muerte del tiempo mismo. Imposible, no somos japoneses, o no tanto como para eso. Así que en la esquina de la viñeta hay una esquina que es algo así como un espiritu. Emociona o debería hacerlo. Abolido como gozo el pasado o el futuro sólo queda la recreación del presente ensalzado como condimento último de la vida. Su tierno suceder, o alterar la sucesión del tiempo en alegre juego. Así debería ser aproximadamente el mundo. Siempre. Pero no somos cigüeñas. Joseba Ibarrola Taniguchi dibuja como siente. Meticuloso hasta el extremo en sus dibujos y frio, blancamente frio, en sus historias del recopilatorio de "El viajero de la Tundra". |